Con hambre,
sed,
camino sin saber donde
mirar,
donde pisar,
transeúnte sobre espuma
y liquen.
Una savia llega a mis
labios
como una mancha que no
sé
quien bebe,
ella me absorbe,
yo la tomo a sorbos.
Preguntas y preguntas
-desbordan mis
sentidos-
con hambre de un ayer
casi lejano,
me lanzan dardos, uno
tras otro, una
y mil veces
como una diana fácil
hasta acabar con todos
los pronombres,
con todos los
interrogantes
que apelan sin saber.
Hambre se asoma a los
ojos,
los oídos.
Te miro y me asaltan
cuándos y cómos,
ya no hay por qués,
quizás lo sepan
o me hayan abandonado.
Salpicada de sed
aprieto las manos,
siento tus manos
y me llega el tiempo.
Un rastro de sed
riega mi piel. Reseca,
noto mi boca
y deseo la tuya.
Imagino tus abrazos
y la huella que me dejas,
tu aliento, humedad
que me sabe a besos,
a tu cuerpo,
a ti.
Tengo sed, hambre,
mas y mas con cada paso
que recoge el tiempo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario