¡Cuantos retazos hay ya en esta casa!, me dije el otro día mientras miraba el platero. ¡Cuantos retazos!. Hay distintos tipos de platos, cada uno con una historia. Están los que han llegado con un guiso de una abuela, con un postre de la otra, un único plato superviviente de la primera vajilla que nos regalaron unos amigos, los que quedan de esa otra que me dio mi madre y que recuerdo tanto me gustaba, y los de la primera que compramos, que me pareció todo un acontecimiento, en espera de otro para estrenarla.
¡Dios, cuantos “retazos” hay en mi vida!. Recuerdos que se van agolpando en cada rincón de esta casa. Cuantos. A veces me sorprendo con alguna lágrima por salir, sin embargo, soy consciente de que cada día que pasa es solo parte de un tiempo, que cada instante que respiro, cada continuo ahora, voy haciendo un nuevo retazo y acunando un mañana que siempre, sin duda, llega con el amanecer de cada día.
¡Dios, cuantos “retazos” hay en mi vida!. Recuerdos que se van agolpando en cada rincón de esta casa. Cuantos. A veces me sorprendo con alguna lágrima por salir, sin embargo, soy consciente de que cada día que pasa es solo parte de un tiempo, que cada instante que respiro, cada continuo ahora, voy haciendo un nuevo retazo y acunando un mañana que siempre, sin duda, llega con el amanecer de cada día.
"Retazos" de sueño y melancolia que merecen ser leidos.
ResponderBorrarAna.
Desde hace algún tiempo siguo tu poesía y ahora veo que te atreves con algo diferente, estoy curioso por ver más cosas en esta nueva línea, me gusta lo que despuntas.
ResponderBorrarManuel Biera