callejon de mi piel como
fuerte azote de viento;
te retuerces, te encojes,
saltas, giras, sorprendes,
te alargas en esa interminable
laxitud, en
un juego quien diría poco
lúdico.
Te maldigo….
maldito seas una y
mil veces,
aunque al hacerlo, lo
haga a ese punto de
la coordenada que
me compone y que compone
este maldito y maravilloso
antro, que quien diría poco
lúdico.
18 de septiembre de 1989

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