esas imágenes que
no tengo.
Esos rostros que
la memoria ha de
mimar
para que no se
disuelvan.
Recuerdos
de unas caricias
que no han quedado
en mis manos.
Momentos de risas,
sueños y juegos que
no llegaron.
Echo de menos
las conversaciones que
no tuve.
Respuestas a las
preguntas que
no hice.
Personajes y voces,
instantes del pasado
que no se hicieron a mi alma.
Historias a las que
quite su oportunidad de
ser oídas.
Solo suspiros de viento entre mis dedos,
soplos tímidos de una sonrisa
ante esas huellas que no tendré.
Apenas gotas peregrinas -de lo que no ha sido-,
que han escapado al recuerdo.
1 de noviembre de 2005
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