lunes, 5 de septiembre de 2005

Deja que beba


Deja que beba,
que me embriague hasta
abrazar mí
sueño.
Que me inunde su sonrisa,
su rostro,
su rostro sea,….
La caricia de sus manos,
haces de luz, nebulosa, que
me envuelve.

Deja, deja que me embriague,
que abrace mi sueño.

Sus labios… su boca,
sienta,… sienta yo su lengua, dientes
sienta yo, me recorra parte,
a parte.

Sea, sea, el latir, el aliento,
y el aire, bruma que me cubre.

Deja, deja que me embriague
que abrace mi sueño.

Sea sueño un momento,
un sueño,
solo un momento.

Disipe los cristales del frío,
desaparezcan, aunque solo sea un momento
surcos escarchados, neblina
de cristales.

Sola, solo esterilidad fría
blanca y punzante que
araña y quiere penetrar….

Deja, deja, que me embriague
que le abrace aunque solo sea un
sueño.


1 comentario:

  1. Urgente deseo, anhelo y sensualidad en una cadencia y musicalidad que esta muy bien expresada en forma y contenido. Quizás si la métrica fuera mas uniforme se hubiera podido reforzar esto, de hecho el primer verso es el que escapa a esta uniformidad, pero por contra juega a modo introductorio. Las imágenes poéticas, que entiendo muy tuyas por lo que veo en el resto de tus poemas, están dotadas de esa carga agridulce entre el sueño y cierta sombra en la que te refugias y pretendes abandonar al mismo tiempo.

    No se que criterio seguiste para elegir la fotografía del poema, pero la entiendo como un claro de luz que baña tu cuerpo mientras tu hermosa silueta femenina “embriagadoramente” se funde con el ¿cristal?.

    Creo que te mereces que te dejen embriagar sin límite.

    Jorge Casado

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