Metatiempos

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Antes de que sea tarde
habría que atrapar las palabras,
o habría que escupirlas
o voltearlas,
tal vez ignorarlas, no olvidarlas.
Antes de que sea tarde
habría que devolver las miradas,
los abrazos.
Habría que parar los pies
o echar a correr, a hurtadillas
o declarando.
Tal vez habría que huir
como un cobarde
para permanecer valientemente.
Tal vez habría que implorar perdón
o tal vez darlo sin pensar qué
o quién.
Tal vez antes de que sea tarde,
habría que hacer mil quieros.
Antes de que cada acto
pase a otro ayer,
habría que intentarlo,
antes de que sea tarde
aún cuando no haya terminado
el día.

Poesía

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Es solo mi voz
quizás solo mi voz,
la palabra hecha voz,
quizás solo la mía.

Es esa hojarasca escurridiza y ardiente
que se asoma a mi mente,
que bulle en malogrados revuelos
y estallidos, fragmentos
entre las entrañas
que apelan a los sentidos.

Que me lanza a una búsqueda
no se adonde, hasta adentrarse
en la caverna no se
sin pretenderlo.

Es la tierra bajo mis pies,
es el aire que respiro,
la fragancia de tiempos que se mezclan
entre los que camino.

Es solo mi voz
solo mi voz
quizás solo la mía.

No lo detendría

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Quizás no detuviera al tiempo,
inexorable y en apariencia implacable
es solo la moneda que pagamos
cada vez que aprendemos a leer
entre los espacios de las palabras,
detrás de la mano que se alza
o se aprieta,
del puño de nuestra alma.
Quizás no lo detuviera.

Congelaría las imágenes,
las películas de mis recuerdos.
Guardaría esos registros, no se donde,
para ponerlos de vez en cuando
en mi regazo, como a un niño pequeño
y poder sumergirme en ellos.
Los escondería para protegerlos
incluso de la memoria,
lúdica se mezcla con nuestros deseos
y vaivenes
hasta traicionarnos.

Quizás no detendría al señor de los ciclos.
Lo retaría en un pulso
hasta arrebatarle
cuanto dije,
cuanto hice y falle,
lo que soñé,
todo cuanto sentí.

No dejaría que me perdiera
sin mas ropaje
en una supuesta locura,
entre una fauna de vocablos no correspondidos
buscando sensaciones casi ingrávidas
y ausentes.
No detendría al tiempo.
Es un transeúnte solícito
que me lleva de la mano.
Lo escucharía
agradecida.

¿ Por qué ?

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Se preguntó el primate y buscó.
Se pregunta el hombre y busca.
Sueña intentando responder.
Se pregunta si sueña
porque tiene la clave.
Se pregunta,
sueña el hombre,
busca.
Camina observando cada roce de tiempo,
se pregunta por qué camina el roce
por qué el tiempo.

Se pregunta el hombre
por qué el Sol,
por qué la Luna,
por qué salto,
por qué caigo,
por qué no vuelo,
por qué sueño,
por qué siento,
por qué siento lo que siento,
por qué giro,
por qué curvo,
por qué lloro,
por qué río,
por qué el agua,
por qué la tierra,
por qué se parte,
por qué se mezcla o disuelve,
por qué el miedo
por qué,
por qué busco.
Se preguntó el primate
y aún sueña el hombre que busca.

Aburrimiento

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Estoy cansada de hallar la mirada perdida y pululante
entre polvo de segundos,
entre los momentos cruzados que solo existen
mas allá de las viñetas de ella misma.

Cansada de las conversaciones en las que solo escucho
el silencio de mi voz.
Monólogos con rostros de la distancia,
interlocutores pacientes, amables, a los que solo llegan
espacios vacíos entrecortados.

Cansada hasta de esos claros conceptos, ideas y sensaciones
que solo repito para no olvidarlos
alejándolos de cualquier ausencia
o en mal ejercicio autoafirmado.

De esas falaces disertaciones ya sabidas
por esperadas o deseadas
que llaman a una nostalgia
de la que no forman parte.

Si, a veces estoy cansada y quizás sea
de acompañar sola a mi voz,
de ser su mas fiel compañera.