Antes de que sea tarde
habría que atrapar las palabras,
o habría que escupirlas
o voltearlas,
tal vez ignorarlas, no olvidarlas.
Antes de que sea tarde
habría que devolver las miradas,
los abrazos.
Habría que parar los pies
o echar a correr, a hurtadillas
o declarando.
Tal vez habría que huir
como un cobarde
para permanecer valientemente.
Tal vez habría que implorar perdón
o tal vez darlo sin pensar qué
o quién.
Tal vez antes de que sea tarde,
habría que hacer mil quieros.
Antes de que cada acto
pase a otro ayer,
habría que intentarlo,
antes de que sea tarde
aún cuando no haya terminado
el día.